“El mundo no termina en el 2012 la prueba de ello es que tengo una lata de sardinas que caduca en el 2015”










. Llamó Bencomo a su presencia al adivino y le pregunto por el futuro; esto fue lo que le dijo:


"Llegarán aves blancas y grandes alas por el mar, extrañas huellas cubrirán las arenas de las playas y se cuajará la tierra suelta de los montes. Estará todo dispuesto entonces para que se escuche el cruel sonido de la batalla. Arduo y prolongado será el combate. A su término sólo un terrible despojo será la isla, amargo, como la derrota".
Bencomo no aceptó aquella profecía que hablaba de derrota, por eso mandó a matar a Guañameñe, el adivino. Sin embargo, pronto llegarían a las costas de Añaza galeones de guerra, y la sangre comenzaría a correr.






miércoles, 1 de septiembre de 2010

Irena Sendler.




Hoy aburrido de la tele basura, he buscado en mi videoteca algo que ver y por milésima vez me he decantado por “La Lista de Schindler” y sin quererlo me ha venido a la cabeza los días que le dieron el Nobel a Al Gore por unas diapositivas y al Obama, por sus buenas intenciones.

En el 2009 Irena Sendler (cuando se lo dieron a Al Gore) fue propuesta para este premio pero no fue seleccionada.

Esta señora que falleció el pasado Febrero a los 98 años, consiguió un pase para trabajar como especialista de alcantarillado y tuberías en el gueto de Varsovia durante La Segunda Guerra Mundial, pero la idea que tenía esta abuela iba un poco más allá. Consiente de el destino que le esperaba a los judíos del gueto, sacaba a los niños en su caja de herramientas y a los de mayor tamaño en un saco que llevaba en la parte de atrás de su camioneta, junto al saco su perro adiestrado para ladrar a los nazis, para que así no registraran el vehiculo.

Cando los nazis la pillaron ya había sacado a 2.500 niños de los cuales llevaba un registro, en un bote de cristal enterrado bajo un árbol de su jardín, ocultaba un cuadernillo con el nombre de todos los niños que sacaba del gueto.

Los nazis le rompieron los brazos y las piernas y la apalearon casi hasta la muerte, pero logro sobrevivir. Después de la guerra se dedico a buscar a los padres de los niños que habían sobrevivido a las cámaras de gas , para reunir a la familia. Los hijos de los que no sobrevivieron fueron adoptados y llevados a casas de acogida.

En un homenaje de un periódico alemán publicaron unas viñetas, la traducción más o menos es esta; ( en un banco del parque, un señor mayor y una niña)

Niña: Tengo que decirle, señor…. Lleva en su brazo un tatuaje mortalmente aburrido. Es sólo un montón de números

Señor: Bueno, tendría tu edad cuando me lo hicieron. Lo mantengo como un recordatorio

Niña: Oh! … Un recuerdo de días más felices

Señor: No, de un tiempo en el que el mundo se volvió loco
“Imagínate a ti misma en un país en el que tus compatriotas siguen la voz de un político extremista al que no le gusta tu religión.
Imagínate que te quitan todo, que a toda tu familia la envían a un campo de concentración para trabajar como esclavos, y ser asesinados sistemáticamente. En este sitio te quitan hasta tu nombre para ser sustituido por un número tatuado en tu brazo.
Se llamó El Holocausto, cuando millones de personas perecieron sólo por sus creencias…”

Niña: Entonces lo lleva para acordarse el peligro de las políticas extremistas

Señor: No, cariño. Para recordártelo a ti.

En fin, yo personalmente ya hay dos cosas a las que no le doy valor. Una es a los premios Oscar, después de darle uno a Almodóvar y otra es a los premios Nobel, por no habérselo dado a Irena.

Damien.

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